Estimados apoderados y
comunidad educativa Altos del Cerro Grande:
Escribimos el presente mensaje
a ustedes, buscando sensibilizar y reflexionar acerca de uno de los aspectos
más fundamentales del proceso escolar: la asistencia y la puntualidad.
Durante la última reunión de
apoderados fue tema central la asistencia escolar (a la cual coincidentemente
también hubo baja asistencia). Son muchas las repercusiones que genera en un
estudiante perder un día de clases. Si bien entendemos que por razones de salud
o alguna situación extraordinaria a veces ha sido inevitable ausentarse, en
ningún caso debiera llegar a instalarse como una práctica familiar habitual.
Con el paso del tiempo
(especialmente desde el retorno de la pandemia) cada año hemos ido mejorando
progresivamente en la asistencia escolar, pero aún no llegamos a los índices que
deberíamos.
Dentro de los planes de mejora
que día a día trabajamos, la asistencia asoma como una de las claves para
mejorar los distintos resultados de nuestros estudiantes, tanto en los
objetivos de aprendizajes del currículum, como en la convivencia educativa y el
aprendizaje socioemocional.
La evidencia científica
demuestra una correlación directa y positiva entre la asistencia escolar
destacada y el éxito integral del estudiante, tanto a nivel académico en la
enseñanza escolar y superior, como también en el ámbito socioemocional,
(incluso en su adultez en el aspecto económico). Vayan nuestras felicitaciones
a todas las familias que día a día trabajan con esmero para seguir cumpliendo
en este valioso aprendizaje de vida.
En el mismo contexto de
fortalecer las habilidades parentales de todas las madres, padres y apoderados
de nuestros estudiantes, necesitamos que exista una mejora sustantiva en otro
de los factores protectores del desarrollo de nuestros estudiantes: la
puntualidad.
Si bien es cierto, la mayoría
de nuestros alumnos y sus familias cumplen satisfactoriamente con este valioso
indicador de responsabilidad, contamos con un alto número de estudiantes que
llegan atrasados frecuentemente a clases.
En el entendimiento que llegar
frecuentemente atrasados es una práctica que cuando se normaliza genera
distintos tipos de perjuicios en la vida de un menor (escolar, personal y
futura), las consecuencias no solamente afectan al estudiante en particular,
sino también afectan al resto del grupo curso, al docente y al clima adecuado
para los aprendizajes.
Detenerse en explicaciones y
razones para explicar situaciones de atrasos reiterados, finalmente no
resuelven el problema que se genera al alumno y al resto de la comunidad.
Esperamos que este mensaje sea
acogido por todas las familias que forman parte de esta comunidad educativa con
la importancia que tiene, y que más allá de cualquier sanción, normativa y
medidas disciplinarias que se tome, sean las madres, padres y apoderados
quienes desde su rol principal de garantes de las trayectorias educativas de
vuestros hijos, realicen todos los ajustes en las rutinas familiares que sean
necesarias para dar cumplimiento con esta señal básica de responsabilidad
Atentamente, Equipo de
Gestión.